El Camino Francés es la ruta jacobea principal y la más documentada de la cristiandad medieval. 766,1 kilómetros en 34 etapas, medidos sobre el track oficial, desde Saint-Jean-Pied-de-Port en el Pirineo francés hasta la Catedral de Santiago de Compostela. Atraviesa los Pirineos por el paso de Roncesvalles, baja por Navarra (Pamplona, Puente la Reina, Estella), cruza La Rioja (Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada), recorre la meseta castellana por Burgos, Palencia y León (con el icónico Castillo de los Templarios en Ponferrada), entra en Galicia por el alto de O Cebreiro y llega a Santiago atravesando Sarria, Portomarín y Melide.
Y antes de la primera etapa, en el propio arranque pirenaico, hay tres puertas: quien no entra por Roncesvalles puede hacerlo por Somport, con el Camino Aragonés, sus seis etapas y 157,03 km hasta que los dos itinerarios se funden en Obanos, ya en Navarra, a las puertas de Puente la Reina.
La tercera puerta es la más baja de las tres: el Camino de Baztán sale de Bayona, en la costa francesa, y cruza la sierra por el puerto de Belate, sin pasar de 929 m, en vez de subir a Roncesvalles o a Somport. Sus seis etapas y 102,15 km se unen al Francés en Arre, junto al puente medieval de la Trinidad, en pleno recorrido de la etapa de Zubiri a Pamplona: la confluencia pirenaica más temprana de las tres.
En Santo Domingo de la Calzada, ya en La Rioja, el Francés recibe otra ruta: el Camino Vasco del Interior baja desde Irún cruzando la sierra de Aizkorri por el túnel de San Adrián, y se funde aquí con la ruta principal tras ocho etapas y 192,32 km, justo antes de la etapa hacia Belorado.
En Ponferrada se abre, además, una bifurcación poco conocida: quien quiera evitar la exigente subida a O Cebreiro puede seguir en su lugar el Camino de Invierno, la variante histórica que baja por el valle del Sil antes de reencontrarse con el resto de la red jacobea ya en Galicia.
Antes, en León, se abre otra: quien prefiera no seguir hacia Astorga y O Cebreiro puede cruzar la cordillera Cantábrica por el Camino de El Salvador, que enlaza en 4 etapas y 118,2 km con el Camino Primitivo, en Oviedo.
Y antes todavía, en Sahagún, el Francés no se abre sino que recibe: allí desemboca el Camino de Madrid, trece etapas y 316,87 km que salen del centro de la capital, cruzan la sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría —1.790 m— y atraviesan la meseta hasta fundirse aquí con la ruta principal, cuando aún quedan más de 350 km hasta Santiago.
Y al otro lado del viaje, en el propio Obradoiro, muchos peregrinos no se paran: la prolongación a Fisterra y Muxía sigue desde ahí hasta la costa que la tradición jacobea consideraba el fin del mundo conocido.
Inscrito como Patrimonio Mundial UNESCO en 1993 bajo la denominación Camino de Santiago de Compostela: Camino Francés y Caminos del Norte de España —ampliada en 2015 con las rutas costera, del interior del País Vasco-La Rioja, de Liébana y primitiva—, fue además el primer Itinerario Cultural Europeo declarado por el Consejo de Europa en 1987. La Oficina del Peregrino de la Catedral de Santiago concentra aquí cerca de la mitad de las Compostelas otorgadas cada año: el peso histórico, la densidad de albergues, la señalización constante con flechas amarillas y la masa crítica de peregrinos lo convierten en el punto de entrada natural al sistema jacobeo para quien camina por primera vez.
El recorrido permite múltiples puntos de entrada según el tiempo disponible. La Compostela exige acreditar al menos los últimos 100 km a pie (200 km en bici), lo que en el Camino Francés se cumple desde Sarria (Lugo): por eso el tramo Sarria-Santiago concentra la mayor masificación de la ruta —cinco días, en torno al 30 % de las Compostelas anuales—. Quien dispone de menos de un mes parte habitualmente desde León (~310 km, 12-13 días), Burgos (~470 km, 18-20 días) o Pamplona (~700 km, 28-30 días). El recorrido íntegro desde Saint-Jean-Pied-de-Port suele requerir entre 30 y 35 días caminando, con uno o dos días de descanso recomendados en Pamplona, Burgos y León.
La red de albergues jacobeos del Camino Francés es la más densa del mundo: combina albergues municipales (gestionados por ayuntamientos, normalmente sin reserva, 7-12 €), parroquiales y de Donativo (gestión religiosa, aportación voluntaria, espíritu hospitalario tradicional), y un creciente número de privados con reserva online y servicios añadidos. El sello de la credencial con un mínimo de dos sellos diarios en los últimos 100 km es requisito imprescindible para la Compostela. La mejor época para caminarlo es de mayo a junio y de septiembre a octubre, evitando el calor extremo de la meseta en julio-agosto y los pasos pirenaicos cerrados de noviembre a marzo (variante Napoleón).