El Pico del Teide (3.715 m IGN) es el punto más alto de España, el tercer volcán más grande del mundo medido desde su base oceánica y el protagonista del Parque Nacional más visitado de Europa: más de 4,4 millones de personas en 2023, noveno en visitas a nivel mundial. La ascensión por Montaña Blanca es la ruta a pie más completa: parte del aparcamiento a 2.348 metros, cruza el campo de pómez y los «huevos del Teide» —formaciones volcánicas de obsidiana y lapilli fruto de erupciones históricas— hasta alcanzar la cumbre tras 1.370 metros de desnivel. El permiso de acceso al cráter es obligatorio y gratuito, limitado a unas 200 personas al día, y se gestiona a través de TenerifeON desde noviembre de 2024. El Refugio de Altavista (3.260 m) está cerrado desde principios de 2026 sin fecha de reapertura confirmada: esto obliga a plantear la ascensión completa en un solo día o a combinar los dos últimos tramos verticales con el teleférico.
Sin el Refugio de Altavista, la logística cambia radicalmente. El planteamiento clásico de la ruta consistía en pernoctar en el refugio para arrancar a cumbre de madrugada, aclimatado y descansado. Con el refugio cerrado, las opciones son dos: la primera, y más exigente, es salir del aparcamiento de Montaña Blanca entre las dos y las tres de la madrugada con frontal, alcanzar cumbre al amanecer —cuando la fisiología es más favorable a los efectos del soroche— y descender antes de las tormentas vespertinas que pueden formarse sobre el macizo en verano. La segunda opción es subir hasta La Rambleta (3.555 m) a pie por Montaña Blanca y utilizar el teleférico para el descenso final o para no tener que repetir los tramos superiores más exigentes: hay que recordar que aun tomando el teleférico en sentido ascendente desde La Rambleta, siguen siendo necesarios el permiso de acceso al cráter y el último tramo a pie de aproximadamente 163 metros de diferencia altitudinal hasta el Pico.
El Parque Nacional del Teide abarca 18.990 hectáreas declaradas el 22 de enero de 1954 (Real Decreto de 22/01/1954) y fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial UNESCO en 2007 (criterios VII y VIII): por su excepcional belleza natural, con el conjunto cráter-caldera entre los más imponentes del planeta, y por la singular geología volcánica. El parque alberga once hábitats de interés comunitario según la Directiva Hábitats europea, entre ellos los matorrales de jaguarzo y el espinar de pinar canario. La violeta del Teide (Viola cheiranthifolia), que florece entre mayo y junio, es la planta endémica de mayor altitud de España: crece en los pedregales por encima de los 3.000 metros donde ninguna otra especie floral resiste. La última erupción del conjunto volcánico fue la de las Narices del Teide en 1798, y el volcán mantiene hoy fumarolas activas en el cráter con emisiones de dióxido de azufre.
El Teleférico del Teide fue inaugurado el 18 de julio de 1971 y es uno de los más populares de España. Conecta la estación base (2.356 m) con La Rambleta (3.555 m) en ocho a diez minutos, con una longitud de cable de 2.482 metros y capacidad para 38-44 pasajeros por cabina. Los billetes se agotan con frecuencia, especialmente en verano y fines de semana: reservar con antelación a través de volcanoteide.com (operador oficial) es imprescindible si se planea combinar ascensión a pie con descenso en cable. Hay que tener en cuenta que el teleférico puede cerrar por viento fuerte sin previo aviso: las rachas en cumbre superan habitualmente los 60 km/h en otoño e invierno.
La altitud síndromatológica es el factor de riesgo más infravalorado de la ruta. El Pico del Teide (3.715 m) es técnicamente alta montaña, pero la mayor parte de los visitantes llega desde el nivel del mar en cuestión de horas. El mal de altura o soroche puede manifestarse como cefalea, náuseas, mareo o fatiga desproporcionada a partir de los 2.500 metros de altitud, y se agrava exponencialmente por encima de los 3.000. No existe vacuna ni atajo: solo la aclimatación progresiva, la hidratación abundante y el descenso inmediato ante síntomas moderados. Las fumarolas del cráter emiten dióxido de azufre (SO₂) en concentraciones que pueden ser perjudiciales para personas con enfermedades respiratorias o cardíacas: el OAPN recomienda no permanecer en el área del cráter más de treinta minutos.
El mal de altura no es la única forma de acabar mal en el Teide: la hipotermia por el salto térmico entre la costa y los 3.715 m manda tanto o más en las estadísticas de rescate. Los siete errores que más se repiten, con los datos del GREIM, están en la guía de seguridad del Teide.