El Alto de Garajonay (1.487 m) —cifra divulgativa de MITECO y del Cabildo; el IGN da unos 1.484 m en la base del vértice— es la cumbre más alta de La Gomera y la culminación de un parque creado, según su propia guía, para proteger «la muestra mejor conservada» de la laurisilva canaria, un bosque que la guía describe como resto de los bosques subtropicales que poblaban hace varios millones de años, en la Era Terciaria, las riberas del actual Mediterráneo. El Parque Nacional fue declarado Patrimonio Mundial UNESCO en 1986 (#380) por la integridad de ese ecosistema, no por la altitud. Conviene saber qué se va a pisar: la subida desde Pajarito no atraviesa laurisilva densa. La guía del visitante del parque la describe como «un sendero cuya vegetación de jaras, brezos jóvenes y codesos nos indican la fuerte alteración que sufrió esta parte del Parque», y el Cabildo de La Gomera habla de zonas de bosque en regeneración tras el incendio de 2012. La circular desde el cruce de Pajarito mide 2,75 kilómetros sobre la traza del CNIG, y la cumbre aparece en el kilómetro 1,8 con las vistas, cuando la niebla lo permite, como recompensa.
El Parque Nacional de Garajonay ocupa 3.984 hectáreas —el 10% de la superficie de La Gomera— repartidas entre los seis municipios de la isla. Fue declarado el 25 de marzo de 1981 por la Ley 3/1981, apenas cuatro años antes de que la UNESCO lo reconociera como Patrimonio de la Humanidad en 1986. En 2012 la isla entera fue designada Reserva de la Biosfera UNESCO. Ese mismo año hubo un incendio forestal en La Gomera; el Cabildo de La Gomera lo cita al hablar de las zonas en regeneración que cruza esta ruta.
El fenómeno que lo hace posible todo tiene un nombre sencillo: el alisio. El viento del noreste sopla húmedo sobre La Gomera y choca contra las crestas del parque y forma una capa de niebla que, según la guía del parque, alcanza entre 600 y 1.800 metros de altitud. La vegetación, el brezo en particular, capta esa humedad, lo que la guía llama lluvia horizontal. El resultado es un ambiente perpetuamente húmedo donde los musgos cubren cada piedra, los líquenes cuelgan como cortinas de los ramajes y el suelo nunca llega a secarse del todo.
La guía del visitante del parque explica que en las islas atlánticas de Azores, Madeira y Canarias se encuentran bosques de laurisilva que son «auténticos fósiles vivientes», resto de los bosques subtropicales que hace varios millones de años, en la Era Terciaria, poblaban las riberas de lo que hoy es el Mar Mediterráneo y que desaparecieron del continente como consecuencia de cambios climáticos, quedando relegados a las islas atlánticas. Esa laurisilva es la que protege el parque, aunque, como se ha dicho, la subida desde Pajarito discurre sobre todo por vegetación en recuperación.
El techo del parque, el Alto de Garajonay, tiene además una historia que precede a la colonial. La guía del parque señala que la vinculación de las montañas con el mundo simbólico de los antiguos gomeros «queda clara en el Alto de Garajonay», y la Wikipedia recoge que en la zona se han hallado altares de sacrificio de animales de la cultura gomera, que los investigadores consideran un gran centro religioso a escala insular. La cima no era un reto deportivo para los primeros habitantes de la isla: era un lugar sagrado. Sobre el origen del nombre circula una leyenda, la de la princesa gomera Gara y el príncipe Jonay, que la guía del parque recoge como tal («según la leyenda»); el filólogo Maximiano Trapero sostiene, según la Wikipedia, que fue la leyenda la que se inventó para explicar el topónimo.