La muestra mejor conservada de la laurisilva canaria — superviviente de los bosques subtropicales del Terciario que en su época cubrían gran parte del sur de Europa y norte de África. Patrimonio Mundial UNESCO desde 1986 (#380, criterios vii y ix). 3.984 hectáreas en el centro de La Gomera, alimentadas por la niebla persistente que condensan los alisios sobre la cumbre — el mar de nubes característico de la isla, que sostiene la humedad necesaria para que un bosque relicto de millones de años de antigüedad siga vivo en una latitud donde la mayoría de sus análogos continentales se extinguieron tras las glaciaciones cuaternarias. Caminar bajo el dosel de laurel y viñátigo en Garajonay equivale a recorrer un fragmento conservado de cómo era el sur de Europa en el Terciario.
La laurisilva es un bosque perennifolio subtropical húmedo dominado por laurel canario (Laurus novocanariensis), viñátigo (Persea indica), til (Ocotea foetens), barbusano (Apollonias barbujana), palo blanco (Picconia excelsa) y acebiño (Ilex canariensis). Cubre en torno al 70 % del parque y reúne más de la mitad de los bosques maduros de laurisilva de Canarias; la mayor masa de la Macaronesia es la de Madeira.
La fauna incluye dos especies emblemáticas de palomas endémicas canarias: la paloma rabiche (Columba junoniae, dispersora de semillas de la laurisilva) y la paloma turqué (Columba bollii). El parque suma 250 especies endémicas de flora entre endemismos gomeros, canarios y macaronésicos, probablemente la mayor riqueza de la Red en flora vascular. La cumbre, el Alto de Garajonay (1.487 m), conserva restos de aras de sacrificios prehispánicas — la propia toponimia del parque procede de una leyenda aborigen.
Reconocimientos adicionales: Reserva de la Biosfera UNESCO (toda La Gomera, 11 julio 2012, 36.793 ha terrestres + 47.337 ha marinas) y la gestión, en manos del Gobierno de Canarias desde el 1 de enero de 2010 (Real Decreto 1550/2009), con un Patronato que preside el presidente del Cabildo de La Gomera. El parque se recorre por una red de 18 itinerarios numerados con balizamiento oficial; una de las más recorridas es la Ruta 9 Contadero – El Cedro – Contadero.
Rutas que merece la pena conocer — La Ruta 9 Contadero – El Cedro – Contadero es probablemente la mejor introducción al parque: 4,8 kilómetros de descenso según la guía de visita del MITECO, o unos 10,6 de ida y vuelta por nuestra traza (10,9 en el KML del CNIG), por la laurisilva de la vertiente norte, con el caserío de El Cedro como parada obligada para entender cómo se vivía dentro del bosque hasta mediados del siglo XX. Para una panorámica de la isla y del bosque en la niebla, la subida al Alto de Garajonay (1.487 m) por la Ruta 17, la circular desde Pajarito, es el itinerario simbólico: la cumbre conserva aras de sacrificio prehispánicas, donde se quemaban ofrendas, y el nombre del parque procede de la leyenda popular de Gara y Jonay, dos amantes que, acorralados en la cumbre, se dieron muerte abrazados con una vara afilada por ambos extremos. Conviene matizar que la niebla persistente que define el ecosistema puede dificultar la orientación fuera del balizamiento, por lo que es imperativo atenerse a los senderos numerados oficialmente y no improvisar atajos por el sotobosque.