El Yelmo es el risco más icónico de La Pedriza, el mayor berrocal de granito de Europa, encajado en el municipio de Manzanares el Real (Madrid) dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Esta circular de unos 11 km y 740 m de desnivel arranca en el aparcamiento de Canto Cochino (1.020 m), bordea la Charca Verde y trepa por el laberinto granítico hasta el Collado de la Dehesilla (1.454 m) y la Pradera del Yelmo (≈1.580 m), una campa amplia a los pies del domo que constituye la meta senderista recomendada. La cima verdadera, a 1.718 m, solo se alcanza por una chimenea de trepada de grado I, un paso aéreo y claustrofóbico que obliga a dejar la mochila: no es senderismo y queda como variante opcional. Por su terreno granítico, su orientación exigente y la mítica vista sobre Madrid, complementa las rutas alpinas de la Cuerda Larga y Peñalara con un clásico de media-alta montaña distinto.
La Pedriza se divide en dos universos: la Pedriza Anterior, de domos redondeados y sendas amables, y la Pedriza Posterior, un caos de agujas, tolmos y callejones de granito rosado donde se alza El Yelmo. La aproximación desde Canto Cochino remonta el valle del río Manzanares y enlaza tramos del sendero del parque con la red regional PR-M (marcas amarillo-blanco), aunque en la zona alta abundan los cruces sin señalizar: llevar mapa o GPS es imprescindible para no salirse de la traza correcta entre el berrocal.
El acceso está regulado: la barrera de La Camorza limita la entrada a un cupo de 270 vehículos/día y conviene llegar antes de las 9:00, sobre todo en fines de semana y festivos. En verano (1 junio-30 septiembre) los horarios se restringen y se prohíbe el estacionamiento nocturno entre las 23:00 y las 7:30. Quien prefiera el transporte público puede tomar el autobús 724 desde Plaza de Castilla a Manzanares el Real (≈60 min) y, en temporada, un servicio lanzadera gratuito hasta Canto Cochino los fines de semana y festivos.
El paso final a la cima merece una advertencia seria. La chimenea de El Yelmo es una grieta estrecha de trepada grado I con caídas a ambos lados a la entrada y la salida; no requiere cuerda pero sí cabeza fría, y la mochila debe quedar abajo. Muchas familias y senderistas se quedan en la Pradera del Yelmo disfrutando de las vistas sin afrontar la trepada, una decisión perfectamente razonable. La ascensión a la cumbre es opcional y bajo responsabilidad propia; nuestra ficha la documenta pero no la considera parte del recorrido senderista.