Distinguir agotamiento por calor de golpe de calor
Los dos cuadros forman parte del mismo continuo, pero la diferencia pronóstica es enorme. El agotamiento por calor es la fase precoz reversible; el golpe de calor es la fase grave que puede causar fallo multiorgánico.
| Parámetro | Agotamiento por calor | Golpe de calor |
|---|---|---|
| Temperatura corporal | Normal o algo elevada, por debajo de 40 °C | > 40 °C |
| Sudoración | Profusa, ropa empapada | Puede cesar y dejar la piel seca, aunque en el golpe por esfuerzo suele persistir |
| Estado mental | Lúcido, débil, irritable | Confusión, desorientación, convulsiones |
| Pulso | Rápido pero fuerte | Muy rápido |
| Cefalea, náusea, mareo | Habituales | Pueden estar pero predomina la confusión |
| Pronóstico sin tratamiento | Recuperación en horas con descanso e hidratación | Mortalidad en torno al 5 % en las grandes series, que sube al 33 % cuando hay tensión arterial baja; el pronóstico depende sobre todo de cuánto dura la hipertermia y de la rapidez del enfriamiento |
Mecanismo fisiológico
El cuerpo humano disipa calor por cuatro vías: radiación, convección, conducción y, sobre todo en esfuerzo, evaporación del sudor. Cuando la temperatura ambiente supera los 35 °C, las tres primeras vías pierden eficacia (el ambiente no puede aceptar más calor por radiación). Cuando la humedad relativa pasa del 70-80 %, la evaporación también se reduce dramáticamente porque el sudor no evapora. En ese momento, sostener un esfuerzo físico significa acumular calor metabólico sin posibilidad de eliminarlo, con elevación progresiva de la temperatura central. Cuando el calor acumulado supera la capacidad de disiparlo, la temperatura central sigue subiendo, se desencadena una respuesta inflamatoria intensa y aparece el golpe de calor. En su forma clásica se produce la paradoja de que la piel deja de sudar precisamente cuando más lo necesitaría; en el golpe de calor por esfuerzo —el habitual en montaña— la sudoración suele persistir, de modo que seguir sudando no descarta el cuadro.
Factores de riesgo en senderismo
- Temperatura ambiente > 30 °C en zona expuesta sin sombra (meseta castellana del Camino, Sierra Nevada en verano, rutas costeras mediterráneas en julio-agosto, Andalucía oriental).
- Humedad relativa alta combinada con calor: el índice de calor (sensación térmica por combinación temperatura y humedad) supera los 35 °C con 30 °C reales si la humedad pasa del 70 %. Los avisos de AEMET se basan en las temperaturas máximas y mínimas previstas, no en este índice, así que con humedad alta conviene ser más prudente de lo que sugiere el color del aviso.
- Deshidratación previa: empezar la jornada sin haber recuperado del día anterior. Es típico en peregrinos del Camino que llegan a etapa de meseta con días de calor acumulados.
- Ropa inadecuada: prendas sintéticas opacas y ajustadas reducen ventilación.
- Edad: menores y mayores de 65 años regulan peor la temperatura.
- Medicación: diuréticos, antihistamínicos, ciertos antidepresivos y betabloqueantes alteran la termorregulación.
- Sin aclimatación: ir directamente de una ciudad fría a una meseta calurosa, hacer una etapa larga el primer día.
Primeros auxilios: qué hacer si encuentras un caso
- Reconocer y llamar al 112. El signo decisivo es la confusión o el comportamiento anómalo tras un esfuerzo en ambiente caluroso; la piel puede estar caliente y seca, pero en el golpe por esfuerzo a menudo sigue húmeda, así que seguir sudando no lo descarta. No es agotamiento banal: es emergencia médica. Llama o pide que llamen mientras intervienes.
- Sombra y descanso inmediato. Sacarle de la exposición solar, lejos de roca caliente. Si no hay sombra natural, manta térmica con la cara plateada hacia el sol genera sombra improvisada.
- Enfriamiento activo. Si hay un río, una poza o un arroyo, lo más eficaz es sumergir el tronco y las extremidades en el agua más fría disponible, sujetando a la persona para que la corriente no la arrastre, con la cabeza siempre fuera y sin dejarla sola ni un momento. Si no hay dónde sumergirla, quitarle o aflojarle la ropa, empaparle toda la piel con agua fría y abanicarla sin parar. Mojar solo cuello, axilas e ingles no basta: si hay pocas bolsas de frío, rinden más en las mejillas, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
- Posición. Si está consciente, tumbada boca arriba y, si está mareada, con las piernas elevadas. Si está inconsciente o convulsiona, posición lateral de seguridad y NO intentar dar agua.
- Hidratación oral SOLO si consciente y lúcido. Si responde correctamente a preguntas simples, pequeños tragos cada 5 minutos. Si está confuso o vomita, NO dar agua (riesgo de aspiración).
- NO antitérmicos. El paracetamol y el ibuprofeno no funcionan en golpe de calor (no es fiebre, es termorregulación fallida) y pueden agravar el cuadro renal.
- Esperar al 112 enfriando. El traslado al hospital es imprescindible. Si hay termómetro, el enfriamiento se detiene hacia los 39 °C para no provocar una hipotermia; si no lo hay, se sigue enfriando mientras dure la confusión y se siguen las indicaciones del 112.
Prevención durante la ruta
- Salida temprana. En etapas de meseta o sierra meridional, salir antes de las 6 h en verano para tener al menos cuatro horas de marcha antes de las 10 h.
- Siesta forzada 12-16 h. La regla del peregrino y del montañero mediterráneo: si va a hacer calor extremo, parar a sombra entre el mediodía y media tarde, incluso si rompe el ritmo.
- Hidratación constante. Beber según la sed, con el agua siempre a mano, sin forzar volúmenes fijos. Sales minerales o suero oral si el sudor es muy intenso (la sal se pierde con la sudoración prolongada).
- Ropa técnica clara y holgada. Camiseta clara larga (paradoja: cubrir más es mejor que descubrir; protege del sol y permite el efecto chimenea de evaporación). Gorra con sombra para el cuello (tipo legionaria).
- Consultar AEMET y avisos por temperatura. Si hay aviso naranja o rojo, mejor cambiar fecha o reducir kilómetros.
- Identificar el primer signo en uno mismo: cefalea pulsátil sin causa, sensación de no estar transpirando lo esperado en calor, calambres musculares espontáneos. Cualquiera de los tres es señal de parar a sombra y rehidratar.
Beber en cuanto aparece la sed exige llevar el agua a mano, no en el fondo de la mochila: la comparativa de botellas y cantimploras de senderismo compara los formatos que se acceden sin quitarse la mochila frente a los que obligan a parar y desmontarla.
Dónde aprieta más el calor
La meseta castellana del Camino Francés entre Burgos y León encadena etapas largas, sin sombra y con pocas fuentes, como la de Carrión de los Condes a Calzadilla de la Cueza, que la guía de seguridad del Camino analiza con detalle. En Sierra Nevada, las aproximaciones largas y expuestas al Mulhacén o al Veleta en julio y agosto suman esfuerzo, sol y altitud, como explica la guía de Sierra Nevada. En el Parque Nacional del Teide, la calima sahariana trae aire muy seco que deshidrata deprisa (guía del Teide). No hay una estadística oficial que diga en qué rutas se producen más golpes de calor.