La Ruta Morada de las Hoces del Cabriel, conocida también como Los Cuchillos – Barranco Moluengo, es uno de esos itinerarios cortos que engañan en el papel: apenas 5,7 kilómetros según la ficha oficial del parque (5,8 km medidos sobre la traza del GPX oficial) que esconden una bajada pronunciada y estrecha. El bucle arranca en el aparcamiento autorizado del Puerto de Contreras, a unos 870 metros, sube suavemente por una pista hasta el mirador de los Cuchillos, el punto más alto, en torno a los 910 metros, y desde allí baja por una senda pronunciada hasta la cresta de los Cuchillos, con el río Cabriel encajado a sus pies, para volver por el barranco de Moluengo, cuyo fondo ronda los 700 metros. No es un paseo de mirador: la bajada es estrecha y obliga a ir con cuidado.
El premio está en los Cuchillos de Contreras, esas agujas y paredes de estratos verticales que la erosión ha ido afilando durante millones de años hasta dejarlas como hojas de piedra clavadas en el barranco. Caminar entre ellas, con el río abajo y los buitres planeando sobre las cornisas, es una de las estampas geológicas más rotundas del interior valenciano. La ruta discurre íntegramente por el lado valenciano del parque, con salida desde el aparcamiento autorizado del Puerto de Contreras, en Villargordo del Cabriel, lo que la diferencia del célebre y hoy cerrado Sendero del Mirasol del lado conquense.
La geología es la verdadera protagonista. Los cuchillos no son un capricho del paisaje, sino el resultado de la erosión diferencial sobre estratos puestos casi en vertical: las margocalizas, más blandas, se han desgastado antes que las calizas, más duras, que han quedado en pie como las hojas de una baraja de roca. Las hoces, en cambio, las ha labrado el río en dolomías grises del Cretácico. El resultado son crestas afiladas, paredes de decenas de metros y un encajamiento profundo del Cabriel que justifica la protección de las dos orillas: la valenciana es Parque Natural de las Hoces del Cabriel desde 2005, por el Decreto 115/2005, de 17 de junio, del Consell, y la conquense es Reserva Natural desde 1995. Es un libro de geología abierto a cielo descubierto, y la Ruta Morada lo atraviesa por dentro.
Conviene aclarar una confusión muy extendida, porque aquí hay dos lados y una frontera administrativa de por medio. Esta ruta es la del lado valenciano (Villargordo del Cabriel, provincia de Valencia), gestionada por la Generalitat Valenciana, con acceso libre y gratuito. El otro lado, el de Cuenca (Castilla-La Mancha), es donde estaba el clásico Sendero del Mirasol, también llamado de los Cuchillos de Contreras: ese itinerario está cerrado al público, según anunció la Junta de Comunidades el 19 de marzo de 2024, y sigue cerrado en octubre de 2026, después de que la Audiencia Provincial de Cuenca declarase privado el camino del Mirasol y el propietario restringiera el paso. Adentrarse hoy en el camino del Mirasol es entrar en propiedad privada. Las alternativas legales que quedan en el lado manchego son el Camino de la Fonseca y el Puntal de las Palomas. Si has leído sobre los cuchillos en guías antiguas, casi seguro hablaban del Mirasol; esta ficha describe el itinerario valenciano, que sigue abierto.
El carácter de la ruta lo marcan dos tramos. Primero, la bajada desde el mirador: una senda estrecha y pronunciada, bien acondicionada pero con un paso equipado, en la que el parque pide tener bastante cuidado y no salirse en ningún momento del sendero marcado. Después, el barranco de Moluengo, un cauce seco donde la vegetación forestal se mezcla con la roca, antes de que una senda de pendiente suave devuelva al aparcamiento. Corta sí, pero con chicha: nada de pasear con las manos en los bolsillos.