El Txindoki —Larrunarri/Txindoki en el catálogo federativo— es una de las montañas más reconocibles de Gipuzkoa: una pirámide de caliza que cierra la Sierra de Aralar por el oeste y que la afición llama, con cariño y un exceso que Mendikat reconoce, el Cervino vasco (o «de Aralar»). La ruta normal sube desde la campa de la ermita de Larraitz (401 m) por pastos, la fuente de Oria y la majada de Zirigarate hasta el collado Egurral (1.154 m), y remata por una ladera empinada de roca caliza, con tramos descarnados, hasta el hombro y la cresta final de la cima. Son 10,1 km ida y vuelta con 940 m de desnivel medidos sobre la senda: una cumbre exigente pero al alcance de cualquier montañero en forma.
Sobre la altitud hay un baile de cifras que conviene aclarar: el catálogo vigente de la Federación Vasca de Montaña y Mendikat dan 1.342 metros, el catálogo federativo de 1990 a 2009 daba 1.346 (cifra que aún circula en fotos y textos), y el nodo de OpenStreetMap apunta 1.341. Esta ficha usa la cifra federativa vigente. Sea cual sea el dato exacto, la silueta de la pirámide, que se asoma al valle del Oria desde más de mil metros de altura, explica que sea una de las montañas más conocidas del Goierri. Ese mismo valle, más abajo, es el que sigue el Camino Vasco del Interior en su tercera etapa, de Tolosa a Zegama, que pasa por Ordizia y Beasain.
La subida tiene dos caras bien distintas. Hasta la majada de Zirigarate (unos 925 m) es una caminata amable entre pastos y bordas de pastores, con los rebaños de ovejas latxas que suben de mayo a enero y cuya leche se emplea para el queso Idiazabal (DOP). Del collado Egurral a la cumbre cambia el decorado: unos 200 metros de desnivel en medio kilómetro por una senda empinada y descarnada entre roca caliza, cruzada por muchas trochas. No hay un grado oficial para este tramo, pero con hierba húmeda, lluvia o hielo se vuelve resbaladizo y delicado, especialmente en el descenso.
El Txindoki es también una montaña muy concurrida y figura entre las diez con más rescates de Euskadi: en 2024 los servicios de emergencia realizaron en él 6, dentro de los 381 rescates de montaña del año en la comunidad. La estadística no habla de una montaña traicionera sino de una montaña popular que se subestima: niebla frecuente, que puede borrar las referencias en minutos, suelo que resbala tras la lluvia y una ladera final que impone más de lo que la postal sugiere. En junio de 2021 murió un montañero de 30 años al caer desde gran altura en la cara noreste, en la zona de Zazpiturri, según el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco; el itinerario de esta ficha sube por el lado opuesto, el occidental.