El Camí de Cavalls es el sendero de Gran Recorrido GR-223 que rodea entera Menorca a lo largo de 185 kilómetros, y su tramo más fotografiado es este: desde Cala Galdana, una ida y vuelta de 6,5 kilómetros medidos sobre nuestra traza (unos 3,3 por trayecto), que arranca en la urbanización, a unos 400-500 metros del inicio oficial del Camí junto a la playa. Lleva por pinar litoral y acantilado bajo a Cala Macarella y a su hermana pequeña, Cala Macarelleta, dos de las calas vírgenes de arena blanca y agua turquesa del sur de la isla. Es un paseo de dificultad moderada dentro de la Reserva de Biosfera de Menorca, pero no es un camino llano: Caminos Naturales (MITECO) describe la etapa como un «sendero irregular, escarpado y enraizado», con pendientes que pueden superar el 20 % y escaleras esculpidas en la roca. Y tiene un valor práctico que conviene subrayar desde el principio: hacerlo a pie desde Cala Galdana no depende del cierre al coche de Macarella, que el Consell Insular aplica en temporada alta y que obliga a llegar en el bus lanzadera desde Ciutadella.
El Camí de Cavalls —«camino de caballos»— no es un sendero turístico cualquiera, sino una vía histórica documentada ya en el siglo XIV: el rey Jaume II ordenó a los caballeros de la isla mantener un caballo armado para la defensa costera frente a la piratería, y conservar transitable el camino de ronda que unía las torres de vigilancia. En 1736, el gobernador británico Richard Kane mandó mantenerlo «limpio y transitable como en la antigüedad». Tras décadas de abandono y un largo pulso vecinal por recuperar el paso público, el camino se recuperó con la ley de 2000 y unas obras entre 2009 y 2011, y en 2012 obtuvo la homologación como GR-223, dividido en 20 etapas que dan la vuelta a Menorca pegadas al mar. Este tramo pertenece a la etapa 13, que une Cala en Turqueta con Cala Galdana: los 6,5 kilómetros oficiales son los de esa etapa completa, no los de esta ida y vuelta, que recorre solo su extremo de Galdana hasta Macarelleta. El poste del barranco de Macarella (foto de la galería) da Cala Galdana 3,5 km y Cala Turqueta 2,9 km.
El atractivo es el contraste entre el verde del pinar que tapiza los cantiles y el turquesa de las calas. Desde Cala Galdana el sendero sube hasta un mirador sobre los acantilados —la cota máxima del recorrido, en torno a los 57 metros—, atraviesa el bosque de pino y desciende a la playa de Macarella, abierta al final de su barranco, con un único bar-restaurante de temporada como toda infraestructura. Un sendero corto continúa hasta Macarelleta, la cala pequeña anexa, todavía más recogida y sin servicio alguno. Son arenales de caliza del Migjorn con sistemas dunares protegidos y flora endémica adaptada a la sal y el viento: no se pisan las dunas y todo lo que entra, sale.
El gran condicionante de Macarella no es solo el sendero —bien señalizado, pero irregular y con repechos— sino la masificación y el calor del verano. En temporada alta el Consell Insular cierra el aparcamiento de la cala al vehículo privado y a Macarella solo se llega a pie, en bici o en el bus lanzadera L69 desde Ciutadella. Las fechas cambian cada año: en 2025 el bus empezó el 26 de mayo y, para 2026, menorca.info (24 de mayo de 2026) anunciaba el 1 de junio; consulta las de tu año antes de ir. Incluso fuera de ese periodo el aparcamiento se llena pronto. Por eso la vía senderista desde Cala Galdana es una buena opción en temporada alta: no necesita plaza de parking en Macarella. Eso sí, hay poca sombra fuera del pinar y la exposición solar es intensa: agua, gorra y calzado cerrado son obligados.