El Camí de Cavalls es el sendero de Gran Recorrido GR-223 que rodea entera Menorca a lo largo de 185 kilómetros, y su tramo más fotografiado es este: desde Cala Galdana, una ida y vuelta de unos 6,5 kilómetros por pinar litoral y acantilado bajo que lleva a Cala Macarella y a su hermana pequeña, Cala Macarelleta, dos de las calas vírgenes de arena blanca y agua turquesa del sur de la isla. Es un paseo de dificultad moderada, sin pasos técnicos, dentro de la Reserva de Biosfera de Menorca. Y tiene un valor práctico que conviene subrayar desde el principio: hacerlo a pie desde Cala Galdana esquiva por completo la restricción estival de acceso en coche a Macarella, que en verano obliga a aparcar lejos y subir en bus lanzadera con reserva.
El Camí de Cavalls —«camino de caballos»— no es un sendero turístico cualquiera, sino una vía histórica documentada ya en el siglo XIV: el rey Jaume II ordenó a los caballeros de la isla mantener un caballo armado para la defensa costera frente a la piratería, y conservar transitable el camino de ronda que unía las torres de vigilancia. En 1736, el gobernador británico Richard Kane mandó mantenerlo «limpio y transitable como en la antigüedad». Tras décadas de abandono y un largo pulso vecinal por recuperar el paso público, el camino se reabrió oficialmente en 2010 como GR-223, dividido en una veintena de etapas que dan la vuelta a Menorca pegadas al mar. Este tramo pertenece a la etapa que une Cala en Turqueta con Cala Galdana.
El atractivo es el contraste entre el verde del pinar que tapiza los cantiles y el turquesa de las calas. Desde Cala Galdana el sendero sube por la ladera occidental hasta un mirador sobre los acantilados —la cota máxima del recorrido, en torno a los 57 metros—, atraviesa el bosque de pino y desciende a la playa de Macarella, abierta al final de su barranco, con un único restaurante de temporada como toda infraestructura. Un sendero corto continúa hasta Macarelleta, la cala pequeña anexa, todavía más recogida y sin servicio alguno. Son arenales de caliza del Migjorn con sistemas dunares protegidos y flora endémica adaptada a la sal y el viento: no se pisan las dunas y todo lo que entra, sale.
El gran condicionante de Macarella no es el sendero —fácil y bien señalizado— sino la masificación y el calor del verano. Entre junio y septiembre el aparcamiento de la cala se cierra al vehículo privado y solo se llega en coche hasta allí mediante un bus lanzadera con reserva desde Ciutadella; el resto del año el aparcamiento abre, pero se llena pronto. Por eso la vía senderista desde Cala Galdana es la más recomendable en temporada alta: no necesita bus, ni reserva, ni plaza de parking en Macarella. Eso sí, hay poca sombra fuera del pinar y la exposición solar es intensa: agua, gorra y calzado cerrado son obligados.