El Castell d'Alaró es la fortaleza roquera más icónica de Mallorca y uno de los tres castillos roquers de la isla, encaramado a 822 metros sobre un cantil de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO el 27 de junio de 2011. La subida más popular es moderada: arranca en la zona de aparcamiento del Camí des Castell, junto al restaurante Es Verger, y asciende por un camino empedrado de piedra en seco con tramos de escalera hasta el portal del recinto. Es la Variante 5 del GR-221, la Ruta de Pedra en Sec del Consell de Mallorca. En lo alto esperan murallas y torres, los aljibes de origen árabe, el Oratori de la Mare de Déu del Refugi (1622) y S'Hostatgeria, el único refugio de la isla dentro de una fortaleza. Las vistas abarcan el Pla de Mallorca, las bahías de Alcúdía y Pollença y el valle de Orient. Una jornada media accesible que complementa la exigente cumbre del Puig de Massanella.
La historia es tan vertiginosa como el risco. El castillo aparece ya en crónicas árabes del siglo X como Hisn Alarum, y entró en la leyenda mallorquina en 1285, cuando los capitanes Guillem Cabrit y Guillem Bassa resistieron aquí la invasión de Alfonso III de Aragón en defensa del rey Jaime II; la tradición de las Rondalles cuenta que murieron en la hoguera. Está catalogado como Bien de Interés Cultural desde el 3 de junio de 1931. Hoy se conservan las murallas, cinco torres, los aljibes y la capilla de 1622, gestionados por la Fundació Castell d'Alaró, que mantiene el recinto abierto a diario desde las 9:00.
En términos de esfuerzo, la versión desde Es Verger ronda los 5,4 km ida y vuelta y 390 metros de desnivel, salvables en unas 2 h 30 min de marcha con paradas. El piso alterna pista de tierra, roca y escalones de piedra: firme y disfrutable, pero resbaladizo con lluvia. Quien busque la jornada completa puede iniciar en la plaça de la Vila de Alaró (224 m), opción que el Consell cifra en unos 14,1 km y 643 m de desnivel. En cualquiera de las dos variantes, la recompensa es la misma: una atalaya medieval con panorámica de media isla y la posibilidad de comer cordero al horno en Es Verger al bajar.