Identificación
La cabra montés es un bóvido caprino robusto, de tamaño medio: longitud 1,1-1,5 metros, alzada en cruz 65-85 centímetros, peso entre 35 y 80 kilos según sexo y edad (los machos superan claramente a las hembras). El pelaje es pardo grisáceo en verano y más oscuro en invierno, con vientre y nalgas más claras. El rasgo más característico son los cuernos: en los machos son largos, curvados hacia atrás y arriba con corrugaciones laterales (pueden superar los 75 centímetros en ejemplares adultos), mientras que en las hembras son más cortos, lisos y dirigidos hacia atrás. La pezuña tiene una almohadilla central blanda y una corona córnea dura que le permite agarrarse a roca caliza casi vertical — una adaptación que comparte con el rebeco pero con biomecánica distinta.
Distribución y estado de conservación
La cabra montés es una historia de recuperación notable. A principios del siglo XX su distribución estaba muy fragmentada por presión cinegética histórica, y en el Pirineo central la subespecie Capra pyrenaica pyrenaica — el bucardo aragonés — se extinguió oficialmente el 6 de enero del 2000 con la muerte de la última hembra, Celia, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Las otras dos subespecies vivas, hispanica (sierras del sur y centro) y victoriae (Gredos), han ido recuperando territorio gracias a la protección legal, la regulación cinegética y el cierre progresivo de pastoreo en alta montaña. Hoy las poblaciones más densas se encuentran en Sierra Nevada, Gredos, Cazorla y Segura, Las Batuecas, las sierras béticas malagueñas y, tras reintroducciones, los Pirineos centrales.
Comportamiento y ecología
Las hembras y los machos jóvenes viven en grupos mixtos de 5 a 20 individuos; los machos adultos forman bandos separados que solo se mezclan con las hembras durante la berrea o brama de noviembre y diciembre. La gestación dura aproximadamente 165 días y los cabritillos nacen entre mayo y junio, normalmente uno por hembra (los gemelos son excepcionales). La cabra montés es diurna con picos crepusculares: amanecer y atardecer son los momentos óptimos para observarla en cualquier sierra peninsular, particularmente en septiembre y octubre cuando descienden a cotas medias para pastorear antes del invierno.
Sarna sarcóptica: la enfermedad que la condiciona
El detalle relevante para entender la gestión actual de la especie es la sarna sarcóptica (Sarcoptes scabiei), un ácaro que ha causado oleadas epidémicas devastadoras en Sierra Nevada (1991-1994), Cazorla y Gredos, con mortalidades superiores al 70 % en algunos núcleos. La Junta de Andalucía mantiene programas de vigilancia veterinaria y de control demográfico precisamente para reducir la densidad cuando se acerca a niveles que disparan la transmisión del ácaro. La enfermedad no es transmisible al ser humano por contacto casual durante una ruta, pero conviene matizar que un ejemplar enfermo se reconoce por placas alopécicas, costras gruesas y delgadez extrema, y debe reportarse al patronato del parque correspondiente si se observa.
¿Es peligrosa para el senderista?
Prácticamente no. La cabra montés es esquiva por defecto: ante la presencia humana se retira a roquedo inaccesible o sube por la vertical. Los únicos incidentes documentados son atropellos en carretera (sobre todo cerca de estaciones de esquí en invierno, cuando bajan a cota media) y, muy excepcionalmente, defensa de hembras con cabritillos recién nacidos si se les corta el paso. La pauta sencilla es no acercarse a menos de cincuenta metros, no intentar darles de comer y, sobre todo, no situarse entre una hembra y su cría.
Dónde verla con más probabilidad
- Sierra Nevada (Granada): Mulhacén y Veleta, especialmente en los lavaderos y lagunas de altura al amanecer.
- Sierra de Gredos (Ávila): Laguna Grande y el Circo de Gredos, con la subespecie endémica victoriae.
- Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén): la mayor densidad ibérica documentada.
- Sierra de las Nieves (Málaga): ascenso al Torrecilla, contacto frecuente con grupos mixtos.
- Pirineo central: reintroducciones desde 2014 con poblaciones jóvenes ya estables.