Crisis de conservación
El urogallo cantábrico es la subespecie más amenazada del urogallo europeo. La Cordillera Cantábrica es el único territorio donde sobrevive en España. En la década de 1970 ocupaba unos 5.281 kilómetros cuadrados, desde los Ancares de Lugo hasta Cantabria y la montaña palentina; hoy su área se reduce a unos 923, solo en el occidente de la cordillera.
La estima de 2024, que identificó genéticamente 106 urogallos distintos y calculó a partir de ellos una población de 209 ejemplares (entre 171 y 251), con 117 machos y 92 hembras, supera en un 8 % los 191 de 2019: es el primer dato de la serie histórica que apunta a un freno del declive, aunque el Ministerio advierte de que aún es pronto para hablar de tendencia. Aun así la población sigue en niveles críticos, muy lejos de los unos 1.200 ejemplares que se estimaban a principios de los años ochenta.
Causas del declive
- Pérdida de calidad del hábitat: los bosques caducifolios de haya, roble y abedul se han vuelto más densos y cerrados tras el abandono de los usos tradicionales y han perdido el sotobosque de arándano que el urogallo necesita.
- Fragmentación por carreteras, estaciones de esquí, telecomunicaciones.
- Presión cinegética histórica hasta finales del s. XX.
- Depredación por carnívoros generalistas autóctonos, sobre todo la marta y el zorro: de los 17 urogallos hallados muertos desde 2018, 13 murieron depredados.
- Molestias recreativas en períodos críticos de reproducción.
Dónde sobrevive
Hoy solo quedan urogallos en el occidente de la cordillera: dos tercios en las comarcas leonesas de Alto Sil, Laciana y Omaña (con ejemplares dispersos en Ancares y El Bierzo) y un tercio en los concejos asturianos de Degaña, Cangas del Narcea e Ibias. En el oriente —Picos de Europa, Redes, la montaña palentina— ha desaparecido; en Palencia la última observación contrastada data de 2001.
El celo o cantada
Entre finales de marzo y primeros de junio, los machos (gallos) cantan al alba en los cantaderos, desde ramas altas o desde el suelo. Es el período crítico: en la parte final del canto el gallo deja de oír lo que pasa a su alrededor y queda expuesto. Las hembras ponen en el suelo, dentro del bosque o en su borde, a finales de mayo o primeros de junio, y crían a los pollos en las arandaneras.
Observación responsable
El avistamiento accidental durante senderismo es extremadamente raro por la sigilo del ave y la fragmentación poblacional. Nunca acercarse a un cantadero, y menos entre finales de marzo y junio: la Estrategia estatal de 2025 recomienda no autorizar la observación ni la fotografía de la especie en los periodos críticos salvo razones justificadas, y regular el acceso a los cantaderos activos. Si uno se topa con un urogallo por casualidad, lo correcto es retirarse en silencio por donde ha venido.
Características físicas
El urogallo cantábrico presenta dimorfismo sexual marcado: los machos (gallos) son negros con reflejos verdes-azulados en pecho y cola en abanico durante el celo, alcanzando entre 2,3 y 4,5 kilos de peso y 83 a 88 centímetros de longitud. Las hembras (urogallas o gallinas) son pardo-rojizas moteadas, mucho más pequeñas (no suelen pasar de 1,7 kilos ni de 70 centímetros) y crípticas — adaptación a la nidificación en suelo. Las ceja roja sobre el ojo es señal sexual destacada en los machos, que se hincha durante el celo formando "rosetas" de piel desnuda escarlata visibles a distancia. La envergadura del macho supera los 120 cm en vuelo.
Alimentación estacional
En invierno se alimenta de yemas de haya, serbal y abedul, de hojas de acebo y enebro, de brecina y, donde puede, de acículas de pino; las acebedas y los tejos le dan además refugio en los meses más fríos. En primavera-verano amplía dieta a arándanos (Vaccinium myrtillus), gayubas, frutos del sotobosque e insectos. Los pollos jóvenes son insectívoros estrictos los primeros 30 días de vida — proteína animal crítica para el desarrollo muscular. La desaparición del arándano por sobrepastoreo de ganado es factor de declive documentado.
Datos curiosos
- El urogallo macho puede pesar hasta 4,5 kilos (las hembras rara vez pasan de 1,7), aunque la raza cantábrica es más pequeña que las del norte de Europa; aun así, es uno de los galliformes más grandes del continente.
- Es especie indicadora de bosque maduro en buen estado. Su presencia delata bosques abiertos con buen sotobosque de arándano; las poblaciones que quedan viven sobre todo en robledales y abedulares, porque las de los hayedos se han extinguido.
- En 2018 el Ministerio declaró la población cantábrica «en situación crítica» (Orden TEC/1078/2018), lo que permite tramitar con urgencia las actuaciones de recuperación; Castilla y León tiene su propio Plan de Recuperación desde 2009, y la Estrategia estatal de 2025 recomienda regular el acceso a los cantaderos activos durante el celo.
- El canto del macho empieza con una serie de chasquidos («tac») y sigue con una estrofa en tres partes: un redoble o tableteo, un brusco taponazo —parecido al descorche de una botella— y una larga sucesión de jadeos, la seguidilla o refilo. En esa parte final el gallo deja de percibir lo que le rodea.
- Dos centros de cría en cautividad, Valsemana (León) y Sobrescobio (Asturias), trabajan con 38 urogallos de origen cantábrico y pirenaico para reforzar las poblaciones silvestres.