Cómo es el castaño
El castaño es un árbol caducifolio de la familia de las fagáceas, la misma de robles, encinas y hayas. Es corpulento y de crecimiento rápido: puede alcanzar los treinta metros de altura y un tronco de varios metros de diámetro, con corteza lisa y verdosa de joven que se vuelve gris, gruesa y resquebrajada con costillas en los ejemplares viejos. Las hojas son simples, alternas y oblongo-lanceoladas, de diez a veinticinco centímetros de largo, con el borde claramente aserrado en dientes punzantes que ayudan a identificarlo. Florece en verano, en largos amentos amarillos, y destaca por su enorme longevidad: hay ejemplares de varios siglos y unos pocos casos excepcionales que superan el millar de años.
La castaña y el erizo
El fruto del castaño es la castaña, una semilla comestible rica en almidón que durante siglos fue alimento básico de la montaña antes de la llegada de la patata y el maíz. Cada castaña, o un grupo de ellas, viaja protegida dentro de un erizo: una cápsula recubierta de espinas duras y muy densas que se abre al madurar. La maduración llega en otoño y la recolección tradicional se concentra en noviembre, cuando los erizos caen al suelo de los castañares. No conviene confundir esta castaña dulce con la del castaño de Indias (Aesculus hippocastanum), un árbol ornamental sin parentesco cuyo fruto no es comestible y resulta tóxico. La castaña gallega cuenta además con Indicación Geográfica Protegida de la Unión Europea.
Dónde encontrarlo en España
El castaño busca climas suaves y húmedos, suelos profundos, sueltos y ácidos, y huye de la cal, lo que explica su reparto en España. Es especialmente abundante en Galicia, sobre todo en las provincias de Lugo y Ourense, y en Asturias, donde se combinan lluvia abundante y suelos adecuados. También es muy frecuente en el occidente de León, en El Bierzo y La Cabrera, comarcas castañeras clásicas. Más al sur aparece en castañares notables de Sierra Morena, en la Sierra de Aracena (Huelva) y la Sierra Norte de Sevilla, y en el Valle del Genal malagueño, además de zonas de Extremadura, Salamanca y Ávila. Los soutos gallegos, castañares cuidados de raíz humana, son su expresión más reconocible en la montaña media atlántica.
Amenazas que conviene conocer
El castaño arrastra graves problemas sanitarios que han causado mortandades importantes. La enfermedad de la tinta, provocada por especies del género Phytophthora, sobre todo Phytophthora cinnamomi, pudre las raíces en suelos encharcados; el chancro, causado por el hongo Cryphonectria parasitica, ataca la corteza y los troncos. En Galicia se combate el chancro con cepas hipovirulentas que frenan al hongo. A estas se suma la avispilla asiática del castaño (Dryocosmus kuriphilus), una plaga que forma agallas en las yemas y reduce el crecimiento y la cosecha; se controla introduciendo su parasitoide natural, Torymus sinensis. Para el senderista, el aviso práctico es otro: pasear por castañares húmedos en otoño implica riesgo de garrapatas, así que conviene revisar la piel y la ropa al terminar la ruta.