Qué es una borrasca y cómo se forma
Una borrasca, también llamada depresión o baja, es un sistema de bajas presiones que la Agencia Estatal de Meteorología describe como un ciclón propio de las latitudes medias, entre los 30 y los 60 grados de latitud. En su interior la presión es menor que en el aire que la rodea, por debajo del valor de referencia de 1013 hectopascales que marca la presión media al nivel del mar.
Esa diferencia de presión pone el aire en movimiento: en una borrasca el aire converge hacia el centro y asciende. Al subir se enfría, el vapor de agua se condensa y se forman nubes y precipitaciones. Por eso una borrasca se asocia casi siempre a inestabilidad atmosférica, cielos cubiertos y tiempo húmedo y desapacible.
Cómo gira el viento y por qué sopla fuerte
En el hemisferio norte el viento de una borrasca gira en sentido contrario a las agujas del reloj, una rotación que provoca el efecto Coriolis derivado de la rotación de la Tierra. En los mapas del tiempo la borrasca se dibuja con isobaras, líneas que unen puntos de igual presión, cerradas en torno a un mínimo central.
Cuanto más juntas aparecen esas isobaras, mayor es la diferencia de presión y más fuerte sopla el viento. Según la Agencia Estatal de Meteorología, los vientos asociados a una borrasca son tanto más intensos cuanto menor es el mínimo de presión en su centro. A las borrascas suelen acompañarlas además frentes, las superficies de contacto entre masas de aire frío y cálido que organizan la lluvia.
Las borrascas con nombre en España
Desde la temporada 2017-2018 la Agencia Estatal de Meteorología bautiza las borrascas que pueden causar un gran impacto, junto a Météo-France e IPMA de Portugal dentro del llamado Grupo Suroeste, al que después se sumaron Bélgica, Luxemburgo y Andorra. La primera borrasca con nombre en España fue Ana, en aquella temporada inaugural.
Una borrasca recibe nombre cuando se prevé que genere avisos de nivel naranja o rojo por viento en varias zonas, con rachas que superan los 90, 100 o 110 kilómetros por hora según la región. Casos célebres son Gloria, en enero de 2020, y Filomena, en enero de 2021, que dejó alrededor de cincuenta centímetros de nieve en Madrid capital. Poner nombre ayuda a comunicar el riesgo a la población.
Qué significa una borrasca para el senderista
Una borrasca es la señal de que conviene extremar la prudencia o aplazar la salida. Trae lluvia, nieve, niebla, descenso de temperaturas y, sobre todo, viento fuerte, que en cumbres y collados se acelera y multiplica la sensación de frío. La visibilidad cae y el riesgo de hipotermia, de aludes en invierno o de crecidas en barrancos aumenta de forma notable.
Antes de cualquier ruta conviene consultar la predicción y los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología. Si una borrasca activa avisos naranjas o rojos en la zona, lo razonable es cambiar de plan. La regla de oro de la montaña es que la cumbre siempre seguirá ahí: nunca merece la pena exponerse al núcleo de una borrasca activa.