Peligro de aludes.
El grado del boletín cruzado con la inclinación de la ladera, según el método de reducción del instituto suizo SLF
El boletín de peligro de aludes da un número del 1 al 5, y ese número solo no dice por dónde se puede pasar. La escala europea, común a los servicios de predicción agrupados en la EAWS (European Avalanche Warning Services), describe cada grado con dos ideas: cómo de consolidado está el manto y qué hace falta para que se desencadene un alud. Sus cinco nombres en español son débil, limitado, notable, fuerte y muy fuerte, y casi todas sus frases hablan de «laderas empinadas», que la propia escala define como las de más de 30°. El grado, por tanto, se lee siempre contra una inclinación.
Esa lectura conjunta tiene un método publicado: el Método Gráfico de Reducción del Instituto para el Estudio de la Nieve y los Aludes de Davos (WSL-SLF), que figura en su folleto Caution – Avalanches! (edición de 2022). Es un gráfico con el grado de peligro en un eje y, en el otro, la inclinación del tramo más empinado de la ladera, medido sobre unos veinte por veinte metros. Sobre él traza una línea para quien tiene poca experiencia: quedarse por debajo de 40° con peligro débil, de 35° con limitado y de 30° con notable; con peligro fuerte la línea cae al pie del gráfico y el folleto desaconseja moverse por terreno de aludes. La herramienta de abajo lee ese gráfico, ni más ni menos: el resto del método, que colorea en degradado las zonas de peligro elevado y alto, no tiene fronteras numéricas y aquí no se inventan.
Dos detalles del gráfico cambian mucho el resultado. El primero, qué parte de la ladera hay que medir: con grados 1 y 2 basta el entorno de la huella; con grado 3, la ladera entera; con grado 4, la ladera entera con su zona de llegada, porque el alud puede venir de arriba. El segundo, la orientación y la cota: si la ladera no está entre las que el boletín señala como desfavorables, el folleto admite que por lo general se asuma el grado inmediatamente inferior. Un ejemplo con los valores de la herramienta: grado 3 y una ladera de 32° (pendiente del 62 %) en orientación señalada queda «en la línea de 30° o por encima»; la misma ladera fuera de las orientaciones señaladas se lee como grado 2 y pasa a «terreno de aludes, por debajo de la línea de 35°».
Conviene fijarse en la unidad. Los mapas de pendientes y los clinómetros de nieve trabajan en grados, mientras que muchas fichas de senderismo dan la pendiente en tanto por ciento, y la diferencia es grande: 30° son un 58 %, 35° un 70 % y 40° un 84 %. Una «pendiente del 30 %» son apenas 17°.
Boletín y ladera
Lectura del gráfico
Queda bajo la inclinación que el SLF recomienda no alcanzar a quien tiene poca experiencia con este grado. El gráfico lo pinta como peligro leve, «en general seguro si no hay señales de alarma»: aludes recientes, grietas que se propagan, asentamientos con ruido sordo. Mira el entorno inmediato de la huella.
Qué dice la escala del grado 2. El manto nivoso está solo moderadamente consolidado en algunas laderas empinadas; en el resto se encuentra en general bien consolidado. Es posible el desencadenamiento de aludes por sobrecarga fuerte, especialmente en las laderas empinadas indicadas. No se esperan aludes naturales muy grandes. Se pronostica en torno al 50 % del invierno y concentra alrededor del 30 % de las víctimas mortales.
| Grado | Nombre | Línea del SLF para poca experiencia |
|---|---|---|
| 1 | Débil | Por debajo de 40° |
| 2 | Limitado | Por debajo de 35° |
| 3 | Notable | Por debajo de 30° |
| 4 | Fuerte | Fuera del terreno de aludes |
| 5 | Muy fuerte | Sin columna en el gráfico |
El propio SLF presenta el método como una estimación gruesa de la probabilidad de desencadenar un alud, a la que hay que añadir las consecuencias: cuánta nieve baja, dónde acaba, si hay escapatoria. Sirve para planificar en casa y no sustituye ni al boletín completo ni a lo que se ve sobre el terreno.
Dónde se muere de verdad: grados 2 y 3.
La EAWS acompaña la escala con el reparto aproximado de días y de víctimas. El grado 3, notable, se pronostica en torno al 30 % del invierno y concentra alrededor de la mitad de las muertes; el grado 2, limitado, ocupa la mitad de la temporada y suma cerca del 30 %. El grado 4 solo se da unos pocos días y reúne en torno al 10 %, y el 5 casi nunca se pronostica. La razón es de sentido común: con peligro fuerte casi nadie sale, y con notable salen muchos a un manto en el que basta una sobrecarga débil —una sola persona con raquetas o esquís— para desencadenar la placa. Quien camina con raquetas de nieve cuenta para la escala igual que un esquiador. Los mecanismos de cada tipo de alud están en la ficha de tipos de aludes.
Los primeros diez minutos.
El estudio más amplio sobre supervivencia es el de Rauch, Brugger, Falk y colaboradores, publicado en JAMA Network Open en 2024 con los datos que el SLF recogió en Suiza entre 1981 y 2020: 1.643 personas con la cabeza y el pecho sepultados. La probabilidad de sobrevivir se mantiene en el 91 % si el rescate llega en los primeros diez minutos y cae al 31 % entre los diez y los treinta. En esas cuatro décadas la mediana del tiempo de rescate bajó de 45 a 25 minutos, y la supervivencia de quienes fueron sacados por equipos de rescate organizados subió del 14 al 22,9 %. La conclusión práctica sigue siendo la que se desprende de esa curva desde que se describió por primera vez, hace treinta años: a quien queda enterrado lo sacan sus compañeros, con detector de víctimas de avalancha, pala y sonda, o llega tarde casi todo lo demás. La UIAA tiene norma propia para las dos últimas: la 156 para palas de rescate y la 157 para sondas.
Lo que el gráfico no mira.
El método suizo valora la probabilidad de desencadenar un alud; el mismo folleto pide valorar después las consecuencias —cuánta nieve baja, si hay escapatoria, si la ladera acaba en un barranco o sobre un cortado— y quedarse con el criterio más desfavorable de los dos. Para clasificar el terreno con independencia del día existe otra escala, la ATES (Avalanche Terrain Exposure Scale), nacida en Parks Canada y revisada por Grant Statham y Cam Campbell en su versión 2, que distingue cinco clases: terreno sin aludes, simple, exigente (challenging), complejo y extremo. Boletín y terreno son preguntas distintas, y por eso esta herramienta ya no las suma en una puntuación: no hay ningún método publicado que lo haga así.
Consultar el boletín es uno de los pasos de la víspera. La guía sobre cómo saber si hay nieve en la ruta antes de salir ordena los demás: la predicción de montaña de la AEMET, las cámaras de los refugios y el estado de los puertos de acceso. Y para quien va a pisar nieve con frecuencia, un curso práctico de nieve y aludes enseña lo que ninguna página puede: medir una ladera, reconocer una placa y buscar a un compañero contra el reloj.
Fuentes. EAWS, Escala europea de peligro de aludes (2020), texto español oficial y reparto de días y víctimas por grado. WSL-SLF, Caution – Avalanches! (2022), Método Gráfico de Reducción. AEMET, boletín de peligro de aludes. Rauch S. y colaboradores, Avalanche Survival Rates in Switzerland, 1981-2020, JAMA Netw Open 2024;7(9):e2435253. Statham G. y Campbell C., The Avalanche Terrain Exposure Scale (ATES) v.2, Nat. Hazards Earth Syst. Sci. 2025;25:1113.
Preguntas frecuentes.
¿Quién publica el boletín de peligro de aludes en España?
Tres servicios, los tres miembros de la asociación europea EAWS. La AEMET elabora a diario, por lo general de primeros de diciembre a primeros de mayo, un boletín para el Pirineo navarro y aragonés y otro para el Pirineo catalán, y cada semana, mientras el manto es significativo, los de la Sierra de Guadarrama, los Picos de Europa y las sierras del Cordel y Peña Labra. El Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya publica el del Pirineo de Cataluña, y el Centre de Lauegi del Conselh Generau d'Aran, el del Valle de Arán. Todos usan la misma escala europea de cinco grados.
¿Qué inclinación es peligrosa para los aludes?
La escala europea llama «laderas empinadas» a las de más de 30°, y el instituto suizo SLF resume: por encima de 30° es terreno de aludes. Son grados, no tanto por ciento: 30° equivalen a una pendiente del 58 %, y 35° a una del 70 %. Por debajo de 30° una ladera no suele desencadenar una placa por sí misma, pero puede recibir el alud que cae de la ladera de encima, y con grado 5 la escala avisa de aludes también en laderas moderadamente inclinadas.
¿El grado 2 es seguro?
No es lo que dice la escala. Con peligro limitado el desencadenamiento es posible por sobrecarga fuerte en las laderas empinadas que indica el boletín, y según la EAWS es el grado que se pronostica en torno a la mitad del invierno y en el que ocurre alrededor del 30 % de las muertes por alud. A menudo no hay señales de alarma, y la propia EAWS advierte de que eso no significa que sea seguro.
¿Qué es una sobrecarga débil y una fuerte?
Lo define la escala. Sobrecarga débil es una esquiadora o surfista que se mueve con suavidad y sin caerse, quien camina con raquetas o un grupo que guarda distancia, al menos diez metros entre personas. Sobrecarga fuerte son dos o más personas sin esa distancia, una máquina pisanieves o explosivos. Por eso separarse en las laderas sospechosas es una medida real: cambia el tipo de sobrecarga.
¿Basta con esta herramienta para decidir una salida?
No. El SLF presenta su método como una estimación gruesa de la probabilidad de desencadenar un alud, que hay que completar con las consecuencias y con lo que se observa en el terreno. El boletín trae además orientaciones, cotas, problema de aludes y evolución prevista. Y nada de eso sustituye a un curso práctico de nieve y aludes ni al entrenamiento del rescate con detector, pala y sonda.